En 2017 Capcom lanzó Resident Evil 7, un videojuego que tenía el claro objetivo de recuperar el terror de las primeras entregas, tras el giro a la acción de la saga que dejó de funcionar con la sexta entrega. Y funcionó a las mil maravillas. Desde entonces, la hoja de ruta de Capcom ha sido intercalar remakes de juegos antiguos con entregas nuevas, todos con un gran éxito.
El primero de estos remakes fue Resident Evil 2, que tenía la titánica tarea de rehacer uno de los juegos más queridos de la saga y con uno de los escenarios más icónicos de la historia de los videojuegos.
La historia de dos jóvenes en un infierno de zombis
Tal y como sucedía en el juego original, la historia sigue los pasos de Leon S. Kennedy y Claire Redfield, dos jóvenes que llegan por la noche a la ciudad de Raccoon City. Leon es un joven policía que acude a su primer día en el trabajo (qué puntería) y Claire es la hermana de Chris, miembro de los S.T.A.R.S., un cuerpo de policía de Raccoon City, que acude en busca de su hermano, del quien no tiene noticias desde hace un tiempo.
Tras un inicio impactante en el que salimos por patas huyendo de zombis mientras toda la ciudad arde, llegamos a la comisaría de policía en busca de refugio. Esta majestuosa construcción actúa a modo de sucesor de la Mansión Spencer de la primera entrega, ¡y vaya sucesor!
Para empezar, la comisaría se ubicó en un antiguo museo de arte, por lo que nos encontraremos con escenarios con estatuas, cuadros, bibliotecas, extraños mecanismos y pasillos que componen un laberinto. Durante los primeros minutos es fácil perderse, pero su diseño de nivel es exquisito: está repleto de puertas cerradas, puzzles, atajos y enemigos.
Poco a poco, empezarás a memorizar el mapa en tu cabeza, a saber cuál es el mejor camino para abrir esa puerta que antes no podías pero que ahora puedes porque has encontrado la llave adecuada. Por si acaso, el mapa del juego te marca con un tono rojo las instancias en las que todavía te quedan cosas por conseguir (objetos o puzzles que resolver) y con un azul las que ya has completado. Esto ayuda a que no des muchos palos de ciego, perdido sin saber hacia dónde ir, y ayuda mucho al disfrute del juego.
El escenario, además, tiene mucho que contar, y es que la narrativa ambiental, que siempre ha sido uno de los fuertes de la saga, también está muy presente en este juego. Los diarios, grabaciones, notas y cintas que se encuentran dispersos por los escenarios nos dan mucho contexto de los eventos (incluso información muy relevante, en especial hacia el final del juego) y el propio diseño de las instancias dice mucho si le prestas atención. Ventanas rotas, muebles desperdigados, marcas de garras o manchas de sangre... Es un juego cuya exploración siempre resulta gratificante.
El tono, por otro lado, es más oscuro y visceral de lo habitual en la saga y desde luego más oscuro que el juego original.
Tensión, gestión y enemigos al acecho
La tensión es otro de los elementos que mejor logrados están del juego. No solo está reforzado por unos gráficos sencillamente apabullantes (la dirección artística es una auténtica maravilla), también el gameplay. Los protagonistas son personajes poco diestros (un policía novato y una universitaria) y en la jugabilidad esto se ve muy bien reflejado: son algo lentos y para apuntar de manera certera hay que pararse, mover la mira y quedarse algo quietos, lo que nos deja indefensos durante unos instantes que pueden ser decisivos.
Además, la munición y los curativos escasean, es importante arramplar con todo lo que encontremos por las distintas habitaciones e instancias e incluso tomar elecciones difíciles. Puede que haya enemigos que merezcan más la pena sencillamente dejar vivos y esquivarlos, o quizá sea inevitable acabar con ellos. Puede que te merezca la pena aguantar a usar un poco más esa hierba verde y roja que llevas reservando un buen rato, o tal vez lo mejor es usarla ya porque el siguiente enemigo te puede tumbar de una.
Si jugáis en dificultades como Hardcore, a esta gestión se añade la de las cintas de guardado, que nos permiten guardar la partida y son limitadas (en dificultad estándar se puede guardar tantas veces como quieras), lo que puede mejorar mucho la experiencia para aquellos a los que les gustan los retos y pasarlo realmente mal. Los enemigos además son bastante duros en estos modos, un solo zombi puede requerir sin problemas un cargador entero de pistola.
Mister X, el cazador que siempre nos pisa los talones
No puedo hablar del sentimiento de tensión e inseguridad que se siente al jugar a este juego sin nombrar a Mister X. Este enemigo aparece una vez nos hemos familiarizado con la comisaría, y nos perseguirá de manera implacable. En cualquier momento puedes empezar a escuchar sus pasos, la banda sonora que le acompaña. En ese momento, sabréis que tenéis que salir por patas antes de recibir un buen mamporro. Existe la opción de aturdirle, pero eso solo sirve para ganar tiempo ya que rápidamente se recompondrá.
Aunque tengo que reconocer que, a nivel personal, si bien Mister X consigue su objetivo en sus primeros encuentros, se me terminó haciendo pesado tener que huir de él. Sobre todo cuando tenía que pasar por un pasillo o habitación en el que él estaba, tener que esperar a que se moviera a otra parte en vez de tensión, me empezó a producir un poco de hartazgo.
Otro pequeño detalle que ayuda a la inmersión es su doblaje al castellano. No es perfecto, pero hace que te puedas centrar siempre en el juego y no leer subtítulos o tratar de escuchar los diálogos mientras te persiguen o estás en medio de algún jefe. A esto se suman unos sonidos de ambiente muy cuidados y adecuados.
Rutas, escenarios y cambios
El juego divide sus rutas en cuatro: Claire A y B y Leon A y B. En principio, está pensado para que, si juegas Claire A, luego juegues Leon B, y si juegas Leon A luego Claire B. Esta estructura por rutas ya estaba presente en el juego original. El mayor problema es que las rutas no eran coherentes y hay escenas que entran en conflicto.
Este problema sigue estando presente en el remake, lo cual me parece una auténtica pena y es que hay escenas importantes que sencillamente no pueden pasar tal y como las viven Claire y Leon por separado. La consecuencia es que seguimos sin un canon oficial sobre ciertos eventos y me cuesta comprender por qué Capcom ha decidido dejar estas incongruencias en un producto que se siente extremadamente cuidado.

Lo que sí han hecho desde Capcom, tanto en las rutas de Claire como en las de Leon, ha sido introducir algunas secciones jugables completamente nuevas que cambian la forma de jugar al juego durante unos instantes, lo que ayuda a que el juego se sienta más fresco y variado. Duran poco, así que no llegan a hacerse pesadas ni a romper mucho el ritmo habitual del juego.
Modos extras para los más entusiastas y un rendimiento envidiable
Para completar el conjunto, el título incluye modos extras, como el cuarto superviviente, en el que tendremos que extraer de Raccoon City como Hunk (agente especial de Umbrella), como un Tofu o algún personaje secundario de los que mueren durante la aventura principal. En general, estos retos cuentan con una dificultad algo más elevada, se basan en el ensayo y error y usar correctamente las herramientas que nos dan.
Si os gustan los retos de reflejos, memoria y habilidad vais a disfrutar completándolos y mejorando vuestros récords de tiempos.
Entrando en el terreno técnico, el juego se mueve sin problemas por lo que la experiencia se nota siempre fluida. Además, la calidad de las animaciones, texturas y efectos visuales (en especial algunas como la lluvia o las luces y las sombras) demuestran las fortalezas del RE Engine.
Un remake casi perfecto
Este remake del clásico de Capcom lo tiene prácticamente todo: un apartado visual que se mantiene puntero aán en 2026, un escenario icónico e interesante y una jugabilidad muy adecuada al tipo de juego que quiere ser.
Los únicos peros que le separan de ser una obra maestra son las incongruencias en la historia (algo que en lo personal creo que debería haber sido una de las prioridades del título) y que Mister X puede pasar de ser un enemigo terrible al que temer a un escollo demasiado pesado y frustrante.




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